Una de las cosas que mejor sabemos hacer los hombres para conquistar a una mujer, es mentir. No lo hacemos con maldad ni con ánimo de ofender, ni porque todos los hombres son unos hijos de puta. Seducir es sentirse aprobado, y en la búsqueda de esa aprobación, mentimos.
Es como un mecanismo de defensa que se activa cuando percibimos el rechazo. Nos arriesgamos a ser descubiertos en una mentira torpe, y a quedar en evidencia, por un motivo único y excluyente: compensar una carencia.
Así las cosas, la mejor mentira de todos los tiempos la dijo el enano Napoleón.
El problema con el enano era que era enano pero no del todo. En una madrugada que estábamos todos medio borrachos, tirados en el living de mi departamento de soltero, aprovechó la oscuridad para contarnos que durante toda la escuela primaria fue el cuarto de la fila. Estaban los tres petisos de adelante, decididamente enanos, y después comenzaba el batallón del medio. El enano era el primero de ese segundo grupo, y todos los días rezaba para que no faltara ninguno de los tres de adelante y alguien se diera cuenta de que él también era enano.
La confesión nos conmovió, no sé si porque no la esperábamos o por lo irrevocable de la situación, pero haciendo gala de cierta cobardía intrínseca para todo lo que no fueran piñas o puteadas, cambiamos de tema raudamente.
Antes de dar a luz la mejor mentira de todos los tiempos, el enano tuvo dos muy buenos acercamientos. Primero, inventó que era profesor de Chi-Kung. Me acuerdo y no lo puedo creer. Para que se entienda, el enano tenía una mata de pelo que le asomaba por las orejas, y otra más discreta por la nariz. Era la reencarnación de Tutankamon. Lo mirabas bien, y era una mezcla de lobo marino y bonsai. Pero el caradura decía Chi- Kung.
Hay que reconocer que era ingenioso, y que sus argumentos eran sólidos. Era mentiroso, pero no vago. Se tomaba su tiempo para la elaboración.
Yo:
- Enano, ¿no te da un poco de vergüenza decir Chi-kung?
Enano:
- No. Ser profesor siempre garpa. Pero ahora cambié.
Yo:
- ¿Qué cambiaste?
Enano:
- De mentira. En realidad, no cambié. Es según la ocasión. Ahora digo que soy masajista. Rinde más. Los masajes tienen una cosa más sexual. El Chi-kung no tiene libido.
Y me mostró una credencial que le había falsificado un amigo diseñador. Así nomás, sin vueltas, pasó de ser masajista a secas a Licenciado en Masoterapia. La respetable institución que había inventado para avalar el bolazo era E.M.P.O.M.A.R. El logo era bizarro, pero la credencial estaba buena, era creíble. Había captado la esencia de dos mil años de sabiduría china en una credencial trucha. No hay caso, el convencimiento es el arma secreta de los mentirosos.
Sin embargo, tanto lo de los masajes como decir que era profesor de Chi-Kung fueron intentos menores. El argumento con el que lograría dejar su prontuario emocional en cero (es decir, que las mujeres no lo cuestionaran por su pasdo) y le daría vida a la mejor mentira de todos los tiempos, me lo contó precedido de una afirmación inclasificable:
Enano:
- ¿Sabés lo qué pasa, Enrique? Que a las minas las tenés que impactar, si no, te pasan por arriba.
Yo:
- ¿Por qué? ¿Ahora qué pensaste? ¿Qué bolazo a decir?
Enano:
- Que soy viudo.
Yo:
- No das la edad. No te va a creer nadie. Tendrías que tener 25 años más para ser viudo.
Enano:
- Justamente
Y me dejó pensando. Tardé unos minutos en sentir el impacto que causaba la mentira. Era un hallazgo. Contundente, concentrada, una mentira sólida como una roca. Si redimir a un gay es uno de los clichés menos glamorosos y absurdos de la sexualidad femenina, ser viudo es es plantearles una instancia superadora.
A un hombre nunca se le ocurriría transformar a una lesbiana. Pero a las mujeres un poco les gusta sufrir por sufrir, aunque siempre dando pelea. Con un viudo, la batalla inicial estaba perdida. El enano entendía el código y a eso se suamaba que el argumento le quedaba bien. Para la mentira siempre se eligen argumentos que acompañan. Por ejemplo, George Constanza, el complice de Sainfeld, le gustaba decir que era arquitecto.
De cualquier forma, hasta que no presencié la mentira, pensaba que todo el tema era una boludez. Como el enano necesitaba un complice para el acting, se había buscado al gordo Julio (de quien algún día hablaré largo y tendido), y cuando me quisieron mostrar cómo funcionaba, fuimos los tres a una farmacia en Palermo. A pesar de que decían que ya tenían mucha práctica, yo estaba seguro de que no podía funcionar.
Parte del secreto, me habían adelantado, estaba en dejar que la víctima pisara el palito, y me aseguraron que no había riesgos. Pero cuando comenzaron la performance me dio tanta vergüenza que tuve que alejarme, y seguir la conversación desde unos exhibidores de yuyos que había a un costado.
El enano era el encargado de preparar el terreno. Se ponía a ver artículos de mujer, por ejemplo pañuelos o peinetas, que era obvio que no eran para él. Y le hacía una pregunta de lejos a alguna vendedora. Entonces, después de un pequeño diálogo y de indagar un poco, a la vendedora la traicionaba el instinto, metía la nariz donde no debía y lo pagaba caro:
Vendedora:
- ¿Es para tu novia?
De ahí en adelante, todo era un valet, la coreografía era perfecta. El enano se alejaba un paso sin contestar. Y entraba en acción el gordo Julio, serio, con gestos sutiles de preocupación, hablando en voz baja, con expresión de tragedia.
Gordo Julio, solemne:
- Disculpame -le decía a la vendedora, mientras la alejaba unos pasos-, ¿podémos hablar?
Y cuando estaban apartados:
- No tiene novia. La mujer y la hijita murieron en un accidente. Es viudo.
Decía “hijita” el gordo sátrapa, que era una palabra que no pegaba con el tono emocional de la mentira. El gordo en general no pegaba. Pero el argumento era tan desconcertante, que no era fácil reparar en el detalle. Después el enano se reincorporaba a la conversación, y tiraba de la cuerda hasta el límite de lo grotesco: “Me quedé con dos gatos que me acompañan”; “Ya no me duele la soledad”; “Lo peor que me podía pasar, ya me pasó”.
Al final seguía un silencio premeditado, y algo así como un remate:
Enano:
- Ahora necesito estar al día con lo que siento.
Daban ganas de aplaudir de pie. Faltaba Alberto Migré y estábamos todos. Aquella única vez que presencié la performance, la vendedora hizo un silencio profundo. Estaba tan excitada, que me dio la impresión de que se iba a empezar a desvestir ahí nomás. Yo no podía creer que esa huevada tuviera algún efecto. Pero el enano siempre repetía lo mismo: “el sexo y la muerte tienen la misma energía: una es el principio y la otra el final”. Para mí no dejaba de ser una escena burda, casi como una propaganda de Axe.
Sin embargo, no fue eso lo que sacudió a la vendedora. Luego del impacto inicial, se recompuso y lo miró fijo al enano.
Vendedora:
- A una de las chicas de acá le pasó algo parecido, por favor esperame un minuto que la voy a buscar, me gustaría que la conozcas.
En cuanto dio media vuelta, salimos disparados. Como a las dos cuadras, todavía acelerando el tranco y con el corazón en la boca, mientras pensaba cómo se podía ser tan sorete en una sola vida, los vi de reojo al enano Napoleón y al gordo Julio reirse despreocupados, con una mueca infrahumana, felices porque acababan de agregar una nueva anécdota a su repertorio.
Y entonces una verdad me atravesó como un rayo.
Los hombres a veces mentimos porque somos unos hijos de puta, pero por sobre todas las cosas, mentimos para compensar alguna carencia que no nos deja vivir en paz.

8 responses so far ↓
Lord Diego // May 1, 2008 at 9:53 pm |
mentir, por momentos, es adrenalínico….
euge // May 3, 2008 at 11:22 pm |
me encanto leerte!!! arrojando luz sobre el misterioso mundo masculino!!!
Nany // May 4, 2008 at 11:28 pm |
jejej euge… sos la de…ciega???
Me metì para chusmear un poco por acà… jejeje la verdad que pasarè màs seguido a ver que màs se devela del universo masculino
As a shark in the sea // May 5, 2008 at 11:37 am |
Juassss.
Eso también es MENTIRA!!!!
MUNDI // May 5, 2008 at 2:55 pm |
El gordo y el enano no tienen dignidad!! jajaja Mentir así de barato por una conquista!!!
Claaro, pasa que sin mentiras mueren vírgenes los dos no?!! jajaja
Saludos y muy bueno el blog!
webhunter15 // May 6, 2008 at 12:30 am |
Esto me gusta
melu // June 14, 2008 at 5:24 pm |
Me encantó tu blog! Vengo saltando de blog en blog hace bastante, y este es el primero en el que me sale decir esto:
te linkeo ya!
Enrique // June 16, 2008 at 2:30 am |
bueno, gracias, me alegro que te haya gustado…