Los hombres no lloran

El día que me di cuenta que era gordo

January 13, 2008 · 14 Comments

Fue en un ascensor, en un episodio violento. Aunque antes tuve algunas señales que no supe ver. De chico y hasta la adolescencia fui flaco, por lo que me costó reconocer el cambio, que se producía con lentitud.

Así como les pasa a algunas mujeres que de chicas son feas, y después se transforman en bombas latinas, pero siguen con la autoestima a la miseria porque se visualizan como ya no son, a mí me pasó al revés, me iba transformando en una pelota de playa, pero creía que era un keniata.

La primera pista seria fue en una víspera de navidad, en lo de Jerónimo, un amigo. Nos íbamos a juntar en su casa porque tenía aire acondicionado. Todos trabajábamos hasta el mediodía así que quedamos en brindar y picar algo a la salida, como almuerzo de fin de año. Hacía como 20 días que no nos veíamos, yo estaba con la barba larga, canosa y desprolija, y tenía una remera roja que me habían regalado en un evento de la empresa. El mismo Jerónimo, cuando bajó a abrirme, fue el primero en darse cuenta del asunto que llevaba meses madurando:

Jerónimo, antes de saludarme:

- Parecés Papá Noel.

Yo:

- Qué gracioso.

Jerónimo:

- Dale, subamos que hace mucho calor… Ho… Ho… Ho… ¿Dónde dejaste los renos?

La verdad es que la ocurrencia me causó gracias. Y cometí el error de contárselo a Ramiro, que llegó media hora más tarde con un Fernet y Coca-Cola caliente. Ramiro recogió el guante de Jerónimo, pero le agregó glamour. Americanizó el Papá Noél que me había espetado Jerónimo, y sin miramientos me dijo “Santa”.

Yo, hablándole a Ramiro:

- ¿Podés creer que este hijo de puta este me diga Papá Noel? Me voy a tener que afeitar. Me van a echar del trabajo.

Jerónimo, que escuchaba la conversación mientras le ponía hielo al Fernet, seguía festejando su ocurrencia desde la cocina. Ramiro, simulando estar de mi lado, hizo un ademán solidario.

Ramiro:

- Dejalo a ese que se ría (señalándolo a Jerónimo), no le des bola, no te vas a calentar por eso, Santa.

Y ahí sí, se rieron los dos como guanacos.

Al rato llegó Quique, desesperado por un Fernet. En dos minutos le contaron sobre el nuevo descubrimiento, y Quique no tardó en agregar su aporte al tema del día.

Quique se llama igual que yo, pero más allá del nombre y de que los dos somos de Boca, no nos parecemos en nada. Es un milagro que seamos amigos. El tiene hijos, hermanos y es flaco. Yo tengo pelo, criterio y juego bien al truco.

De Quique también quiero decir que no tiene un gran dominio de las emociones, más bien todo lo contrario, es una bestia. Es de esas personas que para expresar afecto apelan al insulto. No tiene huevos para decir te quiero, entonces te putea. Por ejemplo, te llama para navidad, y te dice: “¡¡¡ qué hacés trolo, maricón, puto, infeliz, traga sable, feliz navidad!!!”. Es su forma, no lo va a cambiar nadie.

Quique festejaba a lo loco mi nuevo apodo, en sus versiones latina y sajona, excitado ante una maldad que prometía mucha tela para cortar. Después de las risas, así como Jerónimo y Ramiro me habían dicho Papá Noel y Santa respectivamente, Quique apeló a su habitual dominio de la sutileza, y me dijo lo más ingenioso que se le ocurrió:

Quique:

- Gordo Puto.

Yo:

- Bue, ahí está el que faltaba, son tres infelices.

La gastada duró un rato más, hasta que el Fernet orientó la conversación hacia un análisis detallado del Apertura que había coronando al Boca de Bianchi por segunda vez. Pero igual me quedé pensando que más allá de los tres gansos que tenía como amigos, algo andaba mal, que ya no era la barba o la remera roja. Sino que podía ser que el fisic tu rol de Papá Noel no estuviera tan lejos del mío.

Varios meses después del incidente navideño, llegó el incidente del ascensor. Estaba en planta baja esperando que bajara desde el 15, cuando una gorda y su hija se sumaron a la espera. Al llegar a PB, el ascensor traía a un vecino que desde adentro comenzó a explicar que se había olvidado las llaves y tenía que volver a subir. Como un caballero les abrí la puerta para que pasaran primero. En el espejo había un cartel que decía: máximo 4 personas ó 450 kilos. Entrábamos todos.

Pero la gorda, que por nada del mundo iba a esperar un nuevo ascensor, igual dijo:

Gorda:

- Subí, subí vos primero, si total los tres gorditos entramos.

Entonces miré a la hija, gorda. Miré a la gorda, gorda. Me miré a mí, y en ese exacto momento comprendí que ya no era el de siempre. Que había cambiado de equipo. Así como juegan solteros contra casados, o Havanna contra Balcarce, ahora yo jugaba para los gordos. Hasta ejemplos de gordo me salían.

Bajé del asensor pálido, shokeado. Yo no era más yo. Al ser lento, no había sentido el cambio. Pero la biología había sido implacable. Con años de mala alimentación, exceso de café y sedentarismo, había pasado de flaco a gordo en un proceso natural, y sobre todo lógico. Si comés como un chancho, te trasnformás en un chancho. Pero en mi cabeza, todo pasó entre la planta baja y el séptimo piso. El cambio de físico fue lento, pero la percepción cambió con violencia.

Para combari la angustia, empecé a hacerme un sandwich de jamón crudo, roquefort y mayonesa. Y mientras me juraba que nunca más iba a ser gordo, me di cuenta que lo buscaba no lo iba a encontrar en la heladera.

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Este post estuvo inspirado en el excelente blog Ciega a citas, después de leer acá y acá.

Categories: Deja Vu

14 responses so far ↓

  • letransfusión // January 13, 2008 at 4:35 pm | Reply

    No sé si reír o llorar… Hace poco me he dado cuenta de mi cambio. Me digo en repetidas ocasiones que no es para tanto, pero ayer mismo el espejo me decía lo contrario. He sido adicto a muchas cosas en la vida y luego de haber dejado algunas de mis adicciones: todo ha sido tragar y tragar… Ahora soy un comedor compulsivo. en este mismo momento estoy pensando en hacerme un sandwich como el de la psadilla de LG. Creo que va a ser difícil aceptarlo, pero soy un gordo.

    Bueno, disculpa que me haya venido a desahogar en tu blog. La verdad es que me ha gustado el relato.

    Saludos

  • kOT! // January 13, 2008 at 5:31 pm | Reply

    Eso fue hace mucho ? Q pasó desde entonces ? :)

  • buscomiestrella // January 13, 2008 at 8:03 pm | Reply

    excelente la descripción del ascensor !!
    Ahora seguís teniendo el apodo ese o lo fueron tuneando?? viste que siempre tenés alguno que lo va deformando mientras que no sea un Quique ajaj
    Yo en cambio siempre estuve en la línea de rellenita, y una depresión me llevo a que un día caminando por el alto palermo me pare la “vendedora ” de Slim, que generalmente suele ser un estropajo con patas de Flamingo, PERO FLACA.
    y ahí , ese mismo día maté mi autoestima…
    porque no solo te hacen sentir gordo/a sino la peor, un animal que no hace más que ingerir y si el nutri te tira la frase ” uno tiene que darse cuenta que tiene que comer para vivir y no VIVIR PARA COMER”
    en fín nunca seré flamingo, pero tampoco ese estropajo :P

  • vitaoccidens // January 13, 2008 at 10:09 pm | Reply

    Pues yo he pasado de estar ULTRA ENTRENADO con mucho más volumen muscular a estar sanote… fue curioso, un día me di cuenta de que si seguía entrenando así iba a acabar con una super lesión o con vigorexia.

    Ahora soy feliz, tengo barriguita pero al ir al especialista me dijo que estaba perfectamente sano, en mi peso ideal ¡Y no tiene nada que ver con el estético! tendría que perder unos 5 u 8kg para estar en lo estético, pero entonces tendría menos peso del recomendado

    Con hacer un poquitin de deporte se notan los cambios super rápido.

  • ellalosabe // January 13, 2008 at 11:21 pm | Reply

    jajaja cómo me he reido. No te apures, dieta sana y ejercicio. Un saludo

  • kantaroth // January 14, 2008 at 4:44 am | Reply

    XDDDDDD
    visiten el cuchitril

  • elmonoloco // January 14, 2008 at 11:20 am | Reply

    La barriguita es un bien escaso ahora que se vuelven a poner de moda los vientres planos con abdominales. Mientras no se convierta en un gigante apéndice flacido seguiré manteniendola a base del placer gastronómico.

    http://elmonoloco.wordpress.com

  • Peque // January 14, 2008 at 4:52 pm | Reply

    Vi tus comentarios en “ciega a citas”, entré a tu blog para ver que onda. Escribís muy bien, me gusta, pero me parece (es una opinión) que deberías cambair los colores y las lteras, es como muy igual al de LG.
    De todos modos, no peudo creer que un hombre escriba sin falta de ortografía…y piense más allá de “futbol-los pibes- teta-culo-minas-autos”..ah re feminista…jaja
    Me encantó todo lo que leí. Suerte!

  • L.G. // January 30, 2008 at 2:09 pm | Reply

    Antes que nada gracias por el link! Pero moví el blog a http://www.ciegaacitas.com
    Podrás cambiar la vieja url por la nueva?

    Gracias!
    LG

  • Enrique // January 30, 2008 at 4:18 pm | Reply

    Listo el cambio. Y, una vez más, excelente tu blog. Saludos!

  • Charo.- // January 30, 2008 at 5:56 pm | Reply

    y desde “ciegaacitas” llego yo…para seguir pasando en el futuro!

    muac!

  • Ramon // February 1, 2008 at 10:06 pm | Reply

    te banco…nada mas

  • Enrique // February 1, 2008 at 10:19 pm | Reply

    Gracias.

  • Vale Golden // August 23, 2009 at 3:03 am | Reply

    yo tb llego desde ciega a citas… fue notoria la influencia de LG. 2 grandes.

    suele pasar el cambio paulatino… a mi tb me pasó… un bajón!
    xq no te diste cuenta, comiste (para tu percepción) un “poquito” de más, y al día siguiente, no te cierran más los pantalones, o los brazos los tenés como 2 postes de luz…
    jaja, tantos kilos no subí, pero es lo q me dice el espejo :D

    beso, suerte. y actualizaá!

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